Encontrar lo siniestro, es encontrarse un tesoro

November 3, 2015

 

Millicent Frastley era una niña de una familia aristócrata que desapareció hace mucho tiempo, lo que nadie nunca supo es que la pequeña fue raptada para ser sacrificada al dios de los insectos. Mi zorro encontró la historia enterrada en un jardín secreto del parque.

 

Los libros siniestros, oscuros o de terror son casi exiguos en la producción de álbumes ilustrados, tal vez porque en muchos casos implican la muerte, y como sabemos, no es tema del gusto de la sociedad moderna, salvo claro está, que al tratarla toquemos de alguna manera el asunto de lo inmortal o imaginario, los vampiros o los zombis por ejemplo. Las grandes productoras, y las pequeñas también, crean filmes y series de asesinos en serie (“ficcionar” la posibilidad de muerte) para entretenernos cuando bastaría con leer la prensa o revisar historia en relación para quedar aterrados. Dicho esto, soy devoto Halloween, donde Jamie Lee Curtis grita como poseída y se esconde en el armario frente al asesino, claro está, solo para ahorrarle tiempo de exploración.

 

 

 

“El dios de los insectos” de  Edward Gorey Editorial Libros del Zorro Rojo, podría ser solo un cuento de terror con el aterrador y honesto final que suelen tener los libros de Gorey, pero es tan bien un crítica a la forma de la aristocracia, representada aquí como es usual, dentro de una atmósfera victoriana. La historia da inicio con el rapto de la pequeña Millecent Frastley por una suerte de monstruos insecto que la empujan al coche consigo. Aunque considerándolo un asunto poco elegante, la familia Frastley da aviso a la policía para emprender la la inútil búsqueda, mientras el lector va viendo cómo se aleja el coche, dirigiéndose al lugar siniestro donde la pequeña conocerá al dios se los insectos.

Los libros Edward Gorey son por lo general góticos, ilustrados en blanco y negro acentuando esa atmósfera victoriana, donde el deleite de cada página puede ser mayor que la obra en conjunto. Lo oscuro, adverso, fantástico y paradójico pueden ser precisas cualidades en la obra de este artista que fue escuela e influenció personalidades como la de Tim Burton.

 

Este título pertenece a la Fábrica de Vinagre, que reúne “Los pequeños macabros” y “El ala oeste”. Libros que deberían convertirse en rituales de lectura para las noches de miedo y celebración.